El partido SOMOS no tiene votaciones que revisar: obtuvo su registro con efectos desde el 1 de julio de 2026, se llamó «Somos México» hasta que el INE le cambió el nombre en agosto por orden del Tribunal Electoral, y no tiene diputados. Sus respuestas salen de sus documentos básicos de junio de 2026 (la declaración de principios y el programa de acción), de un decálogo de 2025 y de declaraciones de su dirigencia, que preside Guadalupe Acosta Naranjo. Son provisionales hasta que presente su plataforma electoral, prevista para enero de 2027, y 11 de las 45 son estimadas. Por ley, en su primera elección no puede ir en coalición.
Con esos documentos, su perfil es el de un opositor que pone por delante los contrapesos. La justicia es donde más se aleja de la media (1.95 puntos): su decálogo pide derogar la reforma judicial, que califica de autoritaria, y su programa quiere reforzar la suspensión en los amparos y devolver a la Corte el control de las reformas. La segunda, en «Seguridad y Fuerzas Armadas» (1.75 puntos), es más propia: ningún partido apoya tanto como él que sea siempre un juez quien decida la cárcel preventiva, porque su programa propone borrar del artículo 19 la lista de delitos que la imponen sin más; además, quiere una Guardia Nacional con mando civil y que los militares dejen puertos y aduanas.
En política social da dos respuestas que lo distinguen. Es el único partido de acuerdo con que los programas sociales se concentren en quienes menos tienen: su programa amplía las transferencias para los hogares pobres, aunque con un mínimo para todas las familias. Y, aunque otros seis partidos también defienden los precios de garantía para los granos, solo él lo hace en el extremo de la escala: en abril de 2026 llamó justas las protestas de los productores que los exigían. El PAN es el único que lo acompaña en no querer menos dinero público para los partidos; su propuesta de reforma electoral dice expresamente que no busca recortar ese financiamiento, y quiere suprimir el margen de ocho puntos de sobrerrepresentación.
En derechos se coloca entre los más liberales. Nadie defiende con tanta fuerza la adopción por parejas del mismo sexo; además, propone despenalizar el aborto en todo el país hasta la semana 12 y pasar de prohibir las drogas a regularlas. Eso lo acerca a Movimiento Ciudadano: de las 32 afirmaciones documentadas para ambos, responden igual en 21 y solo chocan en una, la de focalizar los programas sociales, que es también su único choque documentado con el PRI. Con el PAN, en cambio, se opone en cuatro, entre ellas el aborto, la marihuana y el impuesto a las grandes fortunas.
De las 45, dice que sí a 21, se queda a medio camino en 11 y rechaza 13; 14 de sus respuestas se van a un extremo. Las estimadas pesan en «Instituciones y corrupción», donde el nepotismo y el fuero no tienen todavía una postura escrita, y en temas como la deuda, las Afores, el maíz transgénico o el fracking. Donde menos se distingue es en «Trabajo y pensiones» (0.29 puntos), con un salario mínimo por hora atado al costo de la canasta básica. En coincidencia, Movimiento Ciudadano encabeza la lista (89 %), seguido del PRI (83 %); en el otro extremo está Morena, con 56 %.
Cómo se calcula el lugar de los ocho partidos en la brújula política, afirmación por afirmación, en el análisis «Partidos de izquierda y de derecha en México: la brújula 2027».